Abadal Nurva, la esencia del bosque del Pla de Bages se hace rosado.

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Este nuevo rosado de Abadal es el fruto del trabajo realizado por la bodega desde mediados de los años 80 para recuperar las variedades tradicionales del Bages. Un vino fresco y actual que aúna la elegancia y frescura de la mandó, la mineralidad de la sumoll y la delicadeza de la picapoll negra.

Abadal Nurva representa la voluntad de Abadal por dar continuidad a su línea de trabajo centrada en la recuperación y puesta en valor de las variedades históricas del Bages. Una labor que es parte del ADN de esta bodega, que apostó desde su fundación por la tradicional uva picapoll como estandarte.

Así, el esfuerzo de recuperación que ha realizado tanto con la picapoll, como con la sumoll y la mandó, se expresa en este atractivo coupage autóctono, que aúna la tradición y el rico pasado de esta zona históricamente vitivinícola. Al mismo tiempo, escribiendo su propio futuro: un vino que refleja las tendencias actuales hacia una menor graduación alcohólica, sutileza, acidez y una frescura vibrante, elaborado con unas variedades tradicionales que no solo cuentan con una buena adaptación frente al cambio climático sino que también marcan el camino hacia una nueva forma de entender los vinos.

“Abadal Nurva transmite en la copa los recuerdos y los aromas de esta tierra que lo ha visto nacer, el Bages, resaltando a su vez el carácter de las variedades que lo conforman: la elegancia y frescura de la mandó, la acidez y mineralidad de la sumoll y los matices delicados de la picapoll negra. Es un vino muy actual que destaca por su frescor y delicadeza”, explica Miquel Palau, enólogo de Abadal. Un rosado que expresa, de manera contemporánea, la identidad y esencia de Abadal y de su territorio, donde el viñedo en terrazas y el bosque mediterráneo crean un paisaje único.

Abadal Nurva 2024 está elaborado con mandó (60%), sumoll (25%) y picapoll negre (15%). Tras una maceración corta en frío, se cría en sus propias lías entre 2 y 3 meses, lo que le aporta cremosidad, y un 10% del vino pasa por una crianza de 3 meses en barrica de roble de 500 litros para enriquecer su estructura, dando volumen en boca. El resultado es un vino rosado de un tono rosa pálido, con reflejos salmón, del que destacan aromas anisados -como el hinojo- y a hierbas mediterráneas, matizados con las notas a fruta roja y ligeros recuerdos especiados. En boca, es un vino muy bien equilibrado, definido por su vibrante acidez y carácter fresco, pero amplio y complejo en matices, con un perfil elegante y muy gastronómico. Ideal para combinar con ensaladas, verduras o pescados a la brasa, carnes blancas a la plancha, así como todo tipo de pastas o pizzas artesanales.

En busca de las variedades tradicionales

Desde su fundación, la bodega ha dedicado un importante esfuerzo a la investigación y recuperación de variedades tradicionales del Bages, con la picapoll (variedad insignia de la D.O. Pla de Bages en la actualidad) y la mandó como principales exponentes. La recuperación de la variedad mandó, que supone el 60% del coupage de este vino, comenzó hace más de 20 años, a partir de unas viñas viejas localizadas en las poblaciones de Navàs, Cardona y Rocafort y que, en palabras de Miquel Palau, enólogo de Abadal, “ha resurgido gracias a su maduración tardía y su resistencia a las altas temperaturas, que hacen que sea una variedad de futuro que se adapta bien al cambio climático”.

PVP: 11,90 €

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